Cada curso confeccionamos un libro de creación. Suele girar en torno a varios temas que se han ido concretando y repitiendo a lo largo de estos últimos años. El que hemos acabado durante este curso, tiene, además y por primera vez, la condición de ser un libro de ciclo, pues reúne todo el trabajo realizado durante los dos cursos que dura el ciclo superior.
Ha sido posible gracias a que teníamos claro que haríamos el ciclo completo con los mismos alumnos (según la filosofía de la Reforma, que compartimos, el ciclo es un curso que dura dos años, por eso es conveniente que los profesores hagamos el ciclo completo) y por eso nos planteamos que el libro fuese expresión de todo el ciclo.
Lo hemos dividido en los siguientes apartados:
Mi diario.-
Los alumnos han ido aportando, por turno, experiencias vividas, que se corregían colectivamente en la pizarra y después eran copiadas a mano por todos, en un folio; en otro folio se hacía un dibujo sobre el texto.
Textos voluntarios.-
Los alumnos han escrito textos (que podían ser experiencias vividas o cuentos inventados) que han leído a los demás y luego los han pasado a limpio en un folio que añadían a los textos de “Mi diario”. Aquí no había copias para los demás ni hacía falta dibujo, aunque se podía hacer si se deseaba.
Textos encargados por el maestro.-
Cuando ha habido alguna actividad interesante (salida de trabajo por el pueblo, entrevista, visita, excursión en autocar...) el maestro encargaba a un alumno o alumna de la clase, por turno, que escribiese un texto sobre ella, que después era corregido entre todos y pasado a ordenador por el autor, que debía hacer también un dibujo. Todo ello se imprimía y fotocopiaba para que cada uno tuviese una copia.
El lunes, 18 de noviembre, los alumnos de sexto y el profesor Sebastián, fuimos a casa del señor Francisco Escolá, que vive a las afueras del pueblo.
Es una casa de campo y tiene caballos, perros y otros animales.
Nuestra visita estaba motivada por su afición a coleccionar cosas antiguas.
Desde hace muchos años se dedica a recuperar herramientas, utensilios y recipientes de oficios y actividades que ya no existen o que casi han desaparecido.
Los tiene colocados y bien ordenados en una nave de su casa. Entramos en ella de la mano de una de sus hijas, Marisa, que nos fue enseñando todo lo que había.
La verdad es que nunca habíamos visto tantas herramientas y objetos juntos.
Los oficios representados son muchos: carpintero, herrero, guardicionero, zapatero, hojalatero, agricultor, panadero, carretero, cestero... También encontramos medidas de grano, de líquidos, juguetes, un armario de viaje, aperos para los animales, etc.
Un tesoro de cosas antiguas que nos explican con su presencia cómo trabajaban y cómo vivían nuestros abuelos.
Relatos por capítulos.-
Los alumnos, por parejas, han escrito un relato por capítulos durante el curso (en 5º fue en castellano y en 6º ha sido en catalán) y han dibujado cada uno de los capítulos. Primero los han escrito en una libreta de borrador, después los han pasado a ordenador (en casa, si disponían de él, o en la escuela) y finalmente, el maestro ha realizado una última corrección.
El día 14 de agosto de este año, en las noticias dijeron que a las 23:00 habría una lluvia de estrellas. A una niña que se llamaba Claudia y tenia 10 años, su padre le dijo que a las 23:00 mirara por la ventana y pidiera un deseo.
A la hora anunciada miró por la ventana y vio la lluvia de estrellas; luego pidió un deseo, que era “tener magia”. A la mañana siguiente, en el colegio, le mandaron muchos deberes.
Por la tarde, cuando los estaba haciendo, dijo:
-¡Quiero que los deberes se hagan solos!
Dijo esto medio jugando y un poco incrédula, pero cuando acabó de pronunciar las palabras, oyó un gran ruido en la calle y bajó para ver qué pasaba.
…
Creación poética.-
Se han confeccionado cinco libritos de poesías alrededor de la Navidad, la lluvia, la plantada de árboles, palabras encadenadas y trabalenguas. Cada niño y cada niña ha escrito una poesía sobre cada tema, la ha leído, la ha escrito en la pizarra y, entre todos, la hemos completado o mejorado. Después, un encargado, por turno, la pasaba a ordenador y se hacían copias para toda la clase.
Venid, niños y niñas,
con la sonrisa en los labios,
cantad y bailad;
¡Es Navidad!
Venid, niños y niñas,
la Navidad ha llegado
con alegría y sorpresas.
Abrid los regalos
con gran impaciencia
y, todos contentos,
cantad y bailad;
¡Es Navidad!
Si tú recibes Sol,
yo recibo lluvia;
si tú miras,
yo no quiero mirar.
Siempre que me recuerdas,
cae una tempestad sobre mí;
pero cuando estamos juntos,
nadie nos puede separar.
En la clase hay lápices,
los lápices tienen mina,
la mina es de carbón,
el carbón es un mineral,
el mineral se encuentra en la tierra,
la Tierra es redonda,
la pelota es redonda,
la pelota es azul,
el azul es un color,
un color que me gusta a mí.
Es la pera comer pera limonera.
La pera limonera siempre espera;
quiere crecer y madurar
colgada en el peral.
Pero, es pera limonera,
¿no estará en el limonar?
Trabajo de creación colectiva.-
En actividad de gran grupo (si se le puede llamar así a una clase de 12 alumnos) hemos creado dos historias, a lo largo de todo el ciclo; es decir, que hemos tardado dos cursos en escribirlas. La verdad es que ha habido varias versiones de cada una de ellas hasta que han quedado acabadas definitivamente. Y si hubiese un curso más, seguramente daríamos todavía alguna vuelta de tuerca más.
El resultado ha sido dos obras, una es de teatro (que hemos representado ante nuestros amigos del colegio Verdemar, de Santander y ante los demás compañeros de Torres de Segre, en teatro leído) y se titula “Historia de terror”; la otra es una novela de acción, titulada, “Las aventuras de Alba y Jorge”, dos compañeros de escuela que conocen al capitán de un barco, que posee una llave de oro con la que abre todas la cerraduras del mundo.
Se hizo un concurso para ver quien era el autor o autora de las ilustraciones y después de una reñida votación, los ganadores dibujaron varias escenas de ambos relatos, que fueron pasados a ordenador y fotocopiados para todas la clase.
A final de curso, nuestro libro de creación, debido a la gran cantidad de trabajo, se ha convertido en dos: uno que recoge la producción poética y otro con los textos, relatos por capítulos y creación colectiva. Ambos llevan sus correspondientes ilustraciones, que alegran la vista y suponen una forma más de expresión (el dibujo, como la escritura, tiene sentido cuando expresa ideas y pensamientos, cuando se utiliza como un medio más de comunicación).
Los niños y niñas disponían de una libreta de borrador (tamaño folio sin pauta) en la que iban escribiendo sus poesías y textos. También ha sido utilizada como libreta de campo en las salidas que hemos realizado, para hacer anotaciones, entrevistas, dibujos de objetos, monumentos, animales, etc.
Todos los textos eran siempre leídos y comentados en clase y, algo muy importante: el maestro ha sido uno más en el trabajo de creación; hemos aportado textos y poesías como cualquier otro alumno.
Queremos decir que, trabajando así, todos los alumnos y alumnas tienen la oportunidad de ser creativos, de hacer poesías, de inventar relatos con bastante gracia. Cuando no se trabaja para conseguir una nota, la inteligencia se libera y el peor alumno es capaz de aportar buenas ideas. Centrar el aprendizaje de la escritura en la gramática y en conseguir que los niños y niñas escriban sin faltas, con ser importante, no garantiza que el niño vaya a escribir bien, del mismo modo que el aprenderse la Constitución no garantiza que vaya a ser un buen demócrata; es mucho más efectivo para el aprendizaje de la ortografía, que el niño aprenda escribiendo textos con sentido, practicando técnicas de escritura y expresándose por escrito. Trabajando así, aprenderá también a escribir sin faltas. Del mismo modo que, para ser demócrata, hay que practicar la democracia, permitir la participación del niño en la clase, dejarle aportar ideas, propuestas, que mejoren el trabajo escolar. El niño y la niña están capacitados para practicar la democracia, lo cual enseña mucho más que el simple aprendizaje de unas normas, porque la práctica exige compromiso, aporta experiencia y conocimientos y educa en la responsabilidad.