RELEER LA ESCUELA

De Don Simeón Omella (maestro de Plasencia del monte) a la vigencia del pensamiento de Celestin Freinet.

En primer lugar quiero agradecer a los organizadores que hayan pensado en mi persona para impartir esta charla, Caja de la Inmaculada y especialmente a Enrique Satué, director del Centro de Profesores y Recursos de Huesca. El papel de la escuela en la sociedad debería ser revisado continuamente, para evitar que ésta se convierta en un fin en sí misma y pierda la función y los valores que deberían caracterizarla: servir para que todos los niños y niñas tengan una formación básica, que les permita incorporarse a la sociedad con garantías de éxito.

Simeón Omella y Ciprián

Y para entrar ya en materia empezaremos diciendo que, nuestro primer contacto con Simeón Omella se produce cuando estábamos preparando, con los demás compañeros de Aula Libre (Movimiento de Renovación Pedagógica de Aragon, que publica la revista Aula Libre, Cuadernos, Creativa, Alfabetos diversos, dos libros recopilatorios…) un especial de la revista para conmemorar el centenario de Celestin Freinet.

En la preparación de dicho número descubrimos, leyendo la revista “Colaboración”, que se publicó en los años de la República como órgano de difusión de la pedagogía Freinet, que en 1935 se celebró en Huesca el II Congreso de la Imprenta en la Escuela y que uno de los organizadores más elogiados había sido el maestro de Plasencia del Monte, Simeón Omella y Ciprián. En dicha revista aparecían, además, cuatro artículos sobre técnicas de ilustración escritos por el propio Simeón, que nos parecieron altamente interesantes. Fue entonces cuando decidimos investigar más a fondo en su obra como maestro y en su vida, dando como resultado final un libro publicado por el Gobierno de Aragón i la Caja de la Inmaculada, bajo el título de “Simeón Omella,el maestro de Plasencia del Monte”, el cual se encuentra agotado en la actualidad (quizá la CAI conserve algunos ejemplares).

En cuanto a la relación del maestro Omella con la pedagogía Freinet, él mismo escribía, en el Boletín de Educación (revista publicada por la inspección de enseñanza), lo siguiente:

“Fue en los primeros días del año 1932, cuando mi querido amigo, don Herminio Almendros, me dio a conocer unas revistas escolares publicadas bajo la dirección de Mr. Freinet. Su lectura me impresionó grandemente. Me encontraba por primera vez frente a una técnica desconocida que transformaba por completo el hacer escolar. Era el ideal de las escuelas nuevas llevado con toda pureza a la práctica de la educación.
La espontaneidad, principio fundamental de la nueva pedagogía, aparecía en estos periódicos con la ingenuidad y la sencillez del lenguaje infantil, sin amaneramientos ni deformaciones por el aduto. Esta nueva concepción de la educación es inspirada y controlada por un Maestro de pueblo, que con su genio creador, hace converger las miradas de todos los educadores del mundo hacia una aldea que súbitamente, como dice Ferriere, “se transforma en una gran ciudad”. Y es Decroly quien pocos meses antes de morir, manifiesta que “efectivamente, la obra de Freinet es fundamentalmente digna de toda atención”, llegando a exclamar Dottrens cuando la conoció: “He aquí el camino que hace veinte años buscaba sin saberlo encontrar”. Método o técnica que no se informa en el pedagogo de gabinete, sino que por el contrario, nace en una escuela con todas las garantías de la realidad; técnica que sin temor alguno puede cualquier Maestro llevarla a la práctica, con la seguridad de no ser defraudado en sus esperanzas”.

¿Quién es Freinet?

Un año más joven que Omella, Freinet nace en Gars, aldea montañosa del departamento francés de los Alpes Marítimos, el 15 de octubre de 1896. Sus padres eran campesinos y pastores, aunque también trabajaban como tejedores. En 1915 recibe el título de maestro de primera enseñanza y también es movilizado a causa de la primera guerra mundial, incorporándose a filas como oficial de infantería. Varios meses después, ya en 1916, durante la batalla de Verdún, es herido de gravedad en el pulmón derecho. Evacuado del frente pasará cuatro años de difícil convalecencia (del 16 al 20) a causa de las secuelas de la herida, que persistirán de una forma u otra a lo largo de toda su vida.

El 1 de enero de 1920 es nombrado maestro adjunto en Bar-sur-Loup, encargado de un curso preparatorio, con niños de seis a ocho años. Debido a su lamentable estado físico, puesto de manifiesto por él mismo en diversos escritos, comprueba que el aula, poblada por treinta y cinco alumnos, sucia, llena de polvo, maloliente, no era precisamente el mejor ambiente para una persona con graves dificultades respiratorias. Por lo que se refiere a sus conocimientos pedagógicos y didácticos, éstos eran más bien escasos. Su mujer, Elise, indica que Freinet suplía estas graves carencias con “… un respeto profundo hacia el niño”. Pero pronto comprueba que la enseñanza tradicional, que hace del niño un ser pasivo y amorfo, es un fracaso. A base de improvisación cotidiana, intenta adaptar la enseñanza a las posibilidades y a las reacciones de sus jóvenes alumnos. Y entre otras iniciativas, decide salir con ellos a dar frecuentes paseos por el campo.

“La clase-paseo fue para mí (escribe Freinet) el medio de salvación. En vez de dormitar frente a un texto de lectura, después de la clase de mediodía, salíamos al campo que bordeaba la aldea… No examinábamos ya escolarmente a nuestro alrededor la flor o el insecto, la piedra o el río. Lo sentíamos con todo nuestro ser, no sólo objetivamente, sino con toda nuestra natural sensibilidad”.

En las salidas observan el entorno con curiosidad y llevan a cabo gran cantidad de vivencias. Por otro lado, Freinet contacta con los artesanos locales e introduce el tejido y la carpintería en la escuela. La clase se modifica. Un día, una carrera de caracoles, objeto de la máxima atención por parte de sus alumnos, origina un texto, que es redactado, leído y copiado por la clase: ha nacido el texto libre.
En la paulatina elaboración de la pedagogía Freinet, el texto libre tiene una importancia histórica innegable: “Con el texto libre (ecribiría Elise Freinet años más tarde) Freinet da la palabra al niño y este hecho tan simple tiene una importancia decisiva…”
El surgimiento del texto libre hace meditar a Freinet sobre la forma de conseguir que esa página escrita por el niño fecunde toda la tarea escolar. Y piensa en la hoja impresa, que permita la conservación del pensamiento infantil. Así se originó la idea de la imprenta en la escuela.
El día en que por primera vez  imprimen un texto en letra de molde, los alumnos y el profesor lo observan en silencio, en actitud casi religiosa, conscientes de que están asistiendo al nacimiento de una técnica que revolucionará el trabajo escolar.

“El descubrimiento de la imprenta en la escuela como útil pedagógico (comenta J.C.Girardin) inicia una revolución escolar que no cesará de desarrollarse. En la imprenta, la lengua se va a descomponer y recomponer en manos de los niños; no será una formulación anónima, sino que va a llegar a ser propia creación. Desde entonces, los niños… van a poder volver la espalda a la pasividad tradicional para hacerse “sujeto” de su educación”.

La imprenta permite el aprendizaje de la lectura, la ortografía, "construir" los textos de los alumnos, la confección de libros y revistas, el desarrollo de las técnicas de ilustración, la correspondencia escolar, la confección del fichero, el trabajo cooperativo..., en fin, una auténtica revolución.

Elise, dice de la clase de Freinet, en 1926: “El aula está rebosante de actividad, como una colmena; hay un laboratorio de biología, un taller de cestería, una biblioteca y un taller de imprenta, que ocupa un lugar de honor… es el altar”.

Cuando Freinet convirtió su escuela en un taller de expresión y creación libres y puso al servicio de sus alumnos el instrumento necesario para la reproducción de sus trabajos, se hizo necesario encontrar alguien con quien compartir e intercambiar dichos logros. Y así es como surge la correspondencia escolar. Los primeros intercambios los realiza con un compañero llamado Daniel, que se encuentra en la escuela de Trégunc, en Finisterre. Algunos envíos eran de carácter lúdico, pero también se intercambiaban trabajos e investigaciones, dando lugar al nacimiento de un fondo documental que pronto empezó a tomar cuerpo y necesitó organizarse. De aquí surgió la idea del fichero escolar, que había de ser la fuente informativa destinada a suplir la ausencia de los manuales escolares. Fichero que era confeccionado por los propios alumnos y el maestro a partir de sus propias investigaciones. A ello se vendrían a sumar otros materiales, libros y revistas especializadas sobre aquellos temas que necesitaban profundizar más a fondo. Y, poco a poco, iba surgiendo un nuevo espacio, en algún lugar de la clase, donde se colocaban los libros, las revistas, los trabajos propios y de los corresponsales, hasta convertir el aula en un taller-biblioteca donde los niños y niñas podían consultar las más diversas fuentes y realizar los más variados estudios e investigaciones.
Y el trabajo cooperativo en el aula hizo necesario también el trabajo cooperativo entre escuelas y maestros, dando lugar al nacimiento de  un movimiento renovador que transformaba el papel de la escuela, convirtiendo a alumnos y maestros en protagonistas indiscutibles del aprendizaje y que se abría paso con una fuerza incontenible. El resultado fue la creación de la CEL (Cooperativa de Enseñanza Laica), la cual supuso un gran enriquecimiento y diversificación de las actividades, tanto en las clases como fuera de ellas. Una cooperativa que nació comprometida con la modernización de la escuela, con el rechazo a cualquier adoctrinamiento religioso y con un compromiso social, en favor de los más desfavorecidos.
En la actualidad, existen organizaciones de maestros que practican las técnicas Freinet en muchos paises, fundamentalmente en Europa y América, pero también en Asia (Japón). En España, prácticamente todos los movimientos de renovación pedagógica han bebido y beben aún de sus técnicas, aunque los herederos más legitimados sean los componentes del MCEP (Movimiento Cooperativo de Escuela Popular) que celebran un congreso anual.

La vigencia de Freinet hoy

La introducción de la imprenta en la escuela fue fundamental para el desarrollo posterior de las técnicas y la pedagogía Freinet, hasta el punto de que ésta ha sido considerada muy a menudo como la esencia, el fundamento de dicha pedagogía. Sin embargo, la imprenta fue simplemente, un instrumento (valiosísimo, sin duda) que facilitó la expresión libre, el trabajo cooperativo, la publicación de los trabajos e investigaciones, la correspondencia, el intercambio de información, la creación de la biblioteca de aula, del fichero documental, del fichero autocorrectivo… Pero tanto la imprenta, como el limógrafo, el grabado en linóleum y otras técnicas de ilustración, la máquina de cine, etc., no son sino instrumentos al servicio de unas técnicas y de una pedagogía.
Hablemos, por ejemplo, del texto libre. Se trata de una técnica cuyo principal objetivo es la expresión libre del niño y de la niña. Para conseguirlo, solamente necesitamos un lápiz y un papel en blanco. Pero si disponemos de instrumentos que hagan el texto más legible y que faciliten su difusión, como la máquina de escribir, la imprenta, el ordenador, estaremos facilitando cada vez más la expresión del alumnado. El ordenador permite escribir, corregir, reescribir un mismo texto tantas veces como se desee o sea necesario; se puede guardar, imprimir, cambiarlo, aprovecharlo en parte o totalmente, etc. Si disponemos de ordenador en el aula (o en la escuela), éste puede cumplir la misma función que la imprenta, con la ventaja de un ahorro de tiempo en la corrección y en la producción de textos. Es cierto que en el camino se ha perdido un aspecto importante, como era el trabajo cooperativo de los niños en torno a la imprenta, pero la cooperación es posible también en un aula informatizada.
La correspondencia escolar tiene como objetivo la comunicación y el intercambio, ya sea a nivel individual, como de clase a clase o entre escuelas. Para hacerla posible necesitamos que alguien traslade las cartas y la información de un lado a otro. El correo postal lo ha hecho y lo continúa haciendo muy bien todavía hoy; pero con internet se han abierto unas posibilidades ilimitadas a la correspondencia escolar, tanto por la rapidez como por la cantidad de información que nos podemos intercambiar.
El cálculo vivo y las fichas autocorrectivas son el fundamento de un aprendizaje de la matemática que busca desarrollar el pensamiento lógico-matemático en el alumnado, que concede primordial importancia a la resolución de problemas y al aprendizaje autónomo y que considera la autocorrección como una de técnica más de aprendizaje.
La investigación del medio es una técnica de técnicas, que permite la realización de visitas, encuestas, entrevistas, recopilación de datos; en resumen, todo tipo de actividades de campo que después pueden ser aprovechadas en la clase, no solo para conocer el entorno, sino para realizar propuestas de mejora del mismo.
Los planes de trabajo y la asamblea de clase son técnicas que favorecen el trabajo autónomo, que respetan el ritmo de cada niño y niña, la asunción de responsabilidades y la resolución de conflictos, sin necesidad de intermediarios que las más de las veces perturban el clima de la clase.
La biblioteca de aula convierte la clase en un centro de lectura y de consulta; en ella, junto a los libros y enciclopedias  publicados por las diversas editoriales, recortes de prensa, CD, etc., guardamos también copia de los trabajos e investigaciones llevadas a cabo por el alumnado y el profesorado, así como de los libros de creación confeccionados a lo largo del curso. Estas producciones propias podrían estar escritas a mano, lo cual no restaría ningún mérito ni seriedad a las mismas. Pero si disponemos de instrumentos que hagan más fácil la escritura, la comprensión de los textos y su difusión, como pasaba antes con la imprenta y ahora con el ordenador, mejor que mejor. Sería una mala práctica pedagógica para la formación del alumnado, no aprovechar las ventajas que nos ofrece el progreso técnico. Un aula que tenga un ordenador a su servicio podrá realizar las mismas actividades que hacían la imprenta y las técnicas de ilustración juntas. Lo hará, además, de una forma mucho más rápida y limpia, con la posibilidad de corregir siempre que se desee y pudiéndolo guardar para utilizarlo en el momento que se necesite. La imprenta representaba un modo de producción artesanal que tenia (y para los que continúan con ella, lo sigue teniendo), un encanto especial. Los alumnos eran verdaderos especialistas en todas las habilidades manuales que se ejercitaban en torno a la impresión. En muchos casos realizaban creaciones  de gran calidad artística y con una rapidez digna de cualquier profesional. El ordenador pertenece ya a otra época, la digital, en que las habilidades manuales se reducen a una buena destreza sobre el teclado. Aunque siempre será el cerebro quien continúe dando las órdenes y no debemos olvidar que la creación parte de él.

Podemos afirmar, por tanto, que la informática no ha venido a invalidar la pedagogía Freinet, sino que, por el contrario, nos permite profundizar y perfeccionar cada vez más sus técnicas, en beneficio de los alumnos y alumnas de nuestras escuelas.

Pero la escuela…

Sin embargo, en nuestra visión actual, el sistema escolar ha ido evolucionando cada vez más a peor, no sólo en lo que se refiere a la aplicación de las técnicas Freinet, sino en general, en cuanto a la práctica de una pedagogía centrada en el niño, en su preparación para la vida. Empezando por la formación que reciben los futuros profesionales en las Escuelas Universitarias del Profesorado y siguiendo por el sistema de provisión de plazas, la endémica falta de recursos materiales, la tendencia a la concentración en centros de varias líneas y la creciente e imparable especialización del profesorado. En este contexto, que es lo más parecido al de la producción en cadena de cualquier establecimiento industrial, es muy difícil poner en práctica ningún tipo de pedagogía que eduque y forme al niño. El sistema educativo es cada vez más, una máquina que selecciona, en vez de proporcionar una formación básica para la vida. Al imparable avance de la tecnología, no se le ha unido una mejora de las condiciones de aprendizaje del alumnado. Salvo excepciones, los pilares básicos del sistema siguen siendo la explicación del profesor, el memorismo del alumno y el examen de conocimientos.
Es cierto que la Reforma recogía gran parte de la filosofía de Freinet, Piaget, Montessori, Vigotsky, etc., pero la falta de una formación adecuada para el profesorado, la escasez de medios materiales dedicados a la educación y el traslado de la secundaria obligatoria a los institutos no ha hecho más que aumentar el fracaso escolar además de convertir los centros de secundaria en un conflicto permanente. Y los grandes perdedores son los alumnos y alumnas, que ven cómo se les responsabiliza de una situación que ellos no han creado.
No se puede educar en centros masificados, con una organización todavía cuartelaria o semicuartelaria, a pesar de que vivimos en una sociedad democrática; y con un profesorado profundamente desmotivado y con escasa formación pedagógica. Esperemos que la nueva ley venga a solucionar algunos de estos problemas, pero mucho nos tememos que en lo fundamental las cosas no van a cambiar demasiado.
Y si a todo ello sumamos la actitud de unos padres desorientados y desinformados, que en muchos casos han de asumir en casa labores pedagógicas que no les corresponde y que lo que suelen hacer es repetir el modelo de escuela que recibieron, habremos de concluir que la situación de la escuela no es, muy alentadora.

¿Hay esperanza?

Si las autoridades educativas y los profesionales somos capaces de entender que la educación básica pasa por proporcionar al alumnado los recursos necesarios para defenderse en la vida, para llegar a ser personas competentes en las actividades que desarrollen y no por hacer una selección para que los mejores vayan a la universidad, entonces estaremos dando la importancia que se merece a la educación obligatoria, porque la estaremos convirtiendo en un fin en sí misma.

Debemos reivindicar un sistema educativo que favorezca:
-La existencia de centros pequeños, donde el trato entre padres, profesores y alumnos sea lo más humano y cercano posible.
-Un entorno rico en estímulos educativos y favorecedor del contacto permanente entre el alumnado y la realidad. No hay nada como partir de la realidad para dar sentido a los aprendizajes.
-Una buena relación afectiva entre profesores y alumnos, facilitada por el desarrollo de unas técnicas de trabajo que eliminen la competencia entre el alumnado y busquen el éxito escolar de todos. Si el alumnado trabaja motivado y se siente en un clima agradable, se equilibrará afectivamente y se implicará emocionalmente en los aprendizajes.
-La participación de los padres y madres del alumnado, pero no para controlar si hacen o no los deberes, sino proporcionando recursos para la autonomía y la asunción de responsabilidades.
-La puesta en práctica de experiencias innovadoras, ya sea individualmente o en grupo, con unos compromisos y con unos objetivos concretos y sujetos a evaluación y supervisión.
-La formación de un profesorado capaz de trabajar con distintos recursos y de crear los suyos propios.
-Finalmente, todos los implicados en la educación deberíamos hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué puedo hacer yo para mejorar en mi trabajo? Y, a continuación, empezar a mejorar en nuestro trabajo.